martes, 6 de julio de 2010

Venganza 3ª Parte



Salas de los Infantes, Ciudad Milenaria situada a 54km de Burgos bañada por el río Arlanza. Tierra de dinosaurios prehistoricos, tierra donde también  habitaron Celtas y Romanos

En este lugar lleno de historia pasábamos todos los veranos, pues  mi familia pertenecía a esta tierra desde tiempos inmemorables.
Cada año el 1 de julio toda la familia nos subíamos al Renault 6  y partiamos de Barcelona rumbo  a Salas. 
Mí hermano Oscar y yo subidos en el asiento de atrás, jugábamos incansablemente al “veo veo ”......... naturalmente hasta a mis padres  se les acababa la paciencia.

Los dos  deseábamos llegar al pueblo, ahí nos sentíamos libres, la vida en el era muy diferente a la de la ciudad. Todo el día corríamos sueltos por el pueblo y alrededores, con nuestros primos y amigos.
Pero quien más lo deseaba era Oscar, el y nuestro primo Jorge pasaban horas recorriéndo el monte en busca de fósiles. Con tan solo 10 años podían jactarse de tener mas de 100 piezas fósiles encontradas en los montes de la provincia de Burgos y  Soria.

Entre Salas de los Infantes y Castrovido, nuestra familia  poseía una pequeña casa perdida en el bosque, estaba prácticamente abandona y en ella Oscar y Jorge guardaban sus tesoros.
En  aquel entonces ni mis padres ni mis tíos sabían  del valor de los hallazgos y dejaban que los niños se entretuvieran clasificando lo que ellos consideraban un montón de huesos.

Salas de los infantes es históricamente conocida por la cantidad de fósiles e incitas “huellas fosilizadas de dinosaurios” encontrados en sus tierras.
Durante años se trafico con todos estos descubrimientos, no solo con los huesos y fósiles vegetales, sino también con los hallazgos de la época celtíbera o Romana.

Una de las piezas que más me impresiono cuando estuve en la casa Porda,..... así es como llamábamos a la casa donde guardaban todos los tesoros, fue una columna vertebral de un dinosaurio. Oscar y Jorge tardaron días en encontrar todas las piezas y montarlas. Sobre una de las mesas de la casa se encontraban un montón  de libros  que consultaban una y otra vez y a los que en algún momento hasta yo me había asomado a curiosear..

En aquel año 1970  yo ya tenia 20 años y mi hermano Oscar y mi primo Jorge tenía 19, Los hallazgos que se encontraban en la casa ya no nos parecían un juego, teníamos conciencia de que eso no lo podíamos tener ahí  y que debíamos notificarlo a las autoridades. Pero Oscar no estaba dispuesto a hacerlo, eran sus tesoros, el trabajo de muchos años y que sin ayuda de nadie habían conseguido obtener y clasificar, en ellos estaba su vida. El no traficaba con ello, solo lo limpiaba, clasificaba, estudiaba y no estaba dispuesto a que le quitaran todo eso.

Jorge en cambio no estaba de acuerdo, tenia miedo de que si alguien se enteraba pudieran meterse en problemas. Las leyes en ese sentido son muy estrictas e intentaba convencer a Oscar de que por lo menos se lo comunicara al museo de Burgos, él creía que si  veían que solo habían estudiado con ellos, que nunca habían vendido ni una sola pieza  y que además estaban extraordinariamente conservados, no les pasaría nada. Pero Oscar era terco y de ninguna manera iba a permitir que otros se llevaran el merito de lo que a el tanto trabajo le había costado.

Tres días mas tarde, Oscar llego muy excitado, había encontrado una pieza que él consideraba única, pero a Jorge ya no le hizo tanta garcía, discutían  acaloradamente. Jorge le repitió una y otra vez a mi hermano que debían comunicarlo a las autoridades,  que era una pieza única y que podría traerles problemas, además pensaba que el mundo tenia derecha a saberlo

Pero Oscar no estaba dispuesto a entregarla, nos dijo que la  escondería para evitar  que a Jorge se le ocurriera llamar a las autoridades, la discusión seguía y yo me canse de oírlos, por lo que decidí dejarlos ahí y me fui.

Eran las 9 de la noche cuando toda la familia nos sentamos a cenar, Jorge y Oscar aun no habían regresado y nos extraño, pero conociéndolos, decidimos ponernos a cenar de todos modos, seguramente estarían perdidos por los bosques buscando huesos.

A las 2 de la mañana, me desperte sobresaltada, un presentimiento me hizo temblar. Me levante y me dirigi a la habitación de Oscar, el no estaba,
Entonces fui a la habitación de Jorge, y el tampoco estaba  ahí
Ahora si que estaba asustada ¿qué había pasado? ¿dónde estaba mi hermano y mi primo?

jueves, 24 de junio de 2010

No mas lágrimas,


Ya no hay lágrimas,  no hay oscuridad, por fin hay luz.
No vale la pena llorar, por quien te hace llorar
No vale la pena sufrir, por quien te hace sufrir
Ríe por quien te hace reír
Vive por quien te hace vivir
Y se feliz para poder amar

domingo, 6 de junio de 2010

Venganza 2ºparte


2º Parte
Esa noche pude dormí profundamente, los calmantes que me había inyectado la enfermera hicieron efecto enseguida y descanse hasta el día siguiente
A las ocho de la mañana hizo su aparición el Doctor García
- Buenos días Ana ¿cómo nos encontramos hoy?
- Bien doctor, me encuentro mucho mejor
- Entonces, si te parece en dos días empezaremos la rehabilitación, de momento intenta levantarte y procura estar un rato sentada.


Encarna, La enfermera me ayudo a incorporarme. La cabeza me daba vueltas y las piernas se me doblaban a cada paso, pero con su ayuda conseguí sentarme en la butaca que había cerca de la ventana.
El hospital de Son San Joan, tenia unas vistas impresionantes de la bahía de Palma. Alrededor de toda la costa el carril habilitado para las bicicletas era un ir y venir de gente paseando o haciendo deporte. Padres con niños, jóvenes haciendo footing, abuelos paseando sus perritos, y cerca de la costa, los pescadores con sus cañas clavadas en el suelo, esperando frente al mar con infinita paciencia al incauto pez.
De pronto necesite mírame en un espejo, tenia que verme. Hasta ahora no me había dado cuenta que llevaba mas de 4 semanas sin mírame en un espejo
Pedí a Encarna que me ayudara a ponerme en pie y acercarme frente al espejo que había en la puerta del armario
Poco a poco y con su ayuda llegue frente al espejo. La persona que vi en el no se parecía en nada a la que yo recordaba. El pelo corto y moreno, dejaban entrever las canas que emergían irremediablemente delatando los 40 años ya cumplidos, y la dejadez de 4 semanas en el hospital. Unas enormes ojeras rodeaban mis grandes ojos castaños que ahora parecían dos diminutas avellanas, los pómulos sobresalían de mi rostro y aun pronunciaban más esa sensación de hundimiento. Ya de por sí era una persona de constitución delgada, pero tantos días en el hospital y sin ejercicio, habían pronunciado mas mi delgadez y la flacidez de la poca carne que aun quedaba pegada a mi piel.
Desde pequeña había tenido un enorme complejo, era excesivamente delgada, mis piernas parecían dos palillos. Cuando entre en la pubertad y empezaron a crecerme los pechos aun se agravó mucho mas, pues parecían más grandes de lo que eran y el resto de mis compañeras de clase se burlaban de mí por ello.
Con el paso de los años la cosa cambio yo tenia menos y ellas tenían más.
Mire dentro de mi bata, y si aun estaban ahí, como siempre, ni más ni menos, esta vez no parecían más grandes, al contrario parecía que habían decidido seguir en proporción con el resto del cuerpo.
Me quede ensimismada frente al espejo mirándome largo rato, intente encontrar a la mujer que había sido y que sabia que estaba ahí,
Otra vez esa punzada de dolor en la espalda, me gire para ver que era lo que lo producía, y por la abertura de la bata abierta del hospital pude ver las 3 cicatrices que atravesaban mi espalda.
De repente una angustia en mi pecho, un dolor fuerte y desagradable oprimía mi corazón, los recuerdos empezaron a agolparse en mi mente empujándose unos a los otros, como queriendo salir todos a la vez, hasta que pararon y entonces solo la imagen de él apareció ante mí, el culpable de todos los acontecimientos que se habían producido en los últimos 7 años. Otra punzada de dolor pero esta vez en mi pecho, y una sensación de odio y rencor que lo oprimían.
Ahora en donde antes había habido mucho amor, todo del que había sido capaz de dar y quizá hasta mucho mas, solo quedaba dolor e impotencia y odio muchísimo odio.
Recordaba el día en que le conocí y que lejano me parecía ahora. A mi boca llego el recuerdo de un sabor a Borbón y chicle de menta, nuestro primer beso, pero ahora ese recuerdo se tornaba en bilis en mi garganta y tristeza muchísima tristeza.
Ese día Ana G. Mi amiga del alma que por casualidades de la vida se llamaba igual que yo había venido a pasar el fin de semana conmigo, nos habíamos conocido hacia ahora mas de 20 años. Entro a trabajar en mi empresa como técnico informático, era muy inteligente y había superado con creces todas las pruebas y exámenes que se exigían.
El Sr. Martínez nuestro jefe había comentado que nunca en su vida había visto a alguien con semejante inteligencia y capacidad para el trabajo.
Todos en el departamento esperábamos a una mujer elegante y con aires de empollona, pero nuestra sorpresa fue verla entrar por la puerta, tímida, algo que no pegaba en nada con su vestimenta atrevida, el pelo rapado y en el centro una cresta, unos pantalones de licra ajustados de estampado militar, una camiseta negra algo ancha que dejaba caer descuidadamente hacia el hombro dejándose ver el tatuaje de una calavera a la que le salían escorpiones por los ojos, la camiseta estaba adornada también con otra enorme calavera blanca, el calzado le daban el toque magistral a su imagen, una botas militares de media caña con cuatro hebillas que se ajustaban a su pierna. Unos aros enormes colgaban de los óvulos de sus orejas, un cráneo perfecto y atractivo, era alta, aproximadamente un metro setenta, esbelta y un cuerpo perfecto al que se le notaba que pasaba bastantes horas en el gimnasio.
Todos nos quedamos boquiabiertos, a mí me pareció como una bocanada de aire nuevo en una oficina de estirados a la que yo solía llamar “ la oficina siniestra”.
Me acerque a ella y me presente, enseguida nos dimos cuenta que nos llevaríamos bien, la coincidencia de nuestros nombres dio paso a que entabláramos un poco mas de conversación sobre aspectos un poco mas personales, no solo nos llamábamos igual si no que además habíamos nacido el mismo día, el 20 de octubre, aunque eso sí, en lugares diferentes, ella era de Barcelona y yo había nacido en Burgos.
Pero esa no era la única diferencia entre nosotras, las dos éramos mujeres decididas y con las ideas muy claras, pero Ana G. tenia una necesidad casi enfermiza de experimentar cosas nuevas, su cabeza no paraba de tramar cosas extravagantes a las que me arrastraba sin que casi me diera cuenta. Insistía e insistía argumentando infinidad de causas y motivos y yo la seguía, en el fondo deseaba hacerlo y salir del aburrimiento.
Recuerdo el día que nos disfrazamos de pobres pues ella quería saber que podía sentir una persona cuando le faltaba de todo y se veía en la necesidad de pedir en la puerta de la iglesia o en medio de la calle para poder llevarse un trozo de pan a la boca.
Nos vestimos con ropa vieja y nos manchamos la cara y el cuerpo con barro, nos plantamos en la puerta de la iglesia y nos pusimos a pedir. A la hora de comer nos dirigimos a un comedor publico y comimos con el resto de gente que a esas horas se acercaban a recoger un poco de la limosna que ofrecían las monjas del barrio.


Fue una experiencia atrevida pero al mismo tiempo enriquecedora, quizá si todos hubiéramos pasado por algo así veríamos las cosas de otra manera y eso que nosotras sabíamos que podríamos irnos a dormir a una casa confortable y teníamos la nevera llena.
También recordaba el día que nos colamos para poder ver una autopsia, o el que nos hicimos pasar por prostitutas en una calle de la avenida Sarriá de Barcelona, pero eso es otra historia.
Con el tiempo nuestra amistad se afianzo enormemente, y llegamos a hacer un pacto, seriamos un circulo cerrado solo las dos, eso no quería decir que no tuviéramos mas amistades, ni mucho menos, pero en nuestro circulo nunca podría entrar nadie, ni amigos, ni hijos, y mucho menos hombres. Era un pacto para no permitir que nadie pudiera romper o malograr ese espacio que nos permitía ser nosotras mismas y escapar de vez en cuando de ese mundo en el que vivíamos. Un lugar donde nunca dábamos explicaciones y nos cubríamos la una a la otra en cualquier momento que fuera necesario, no nos cuestionábamos nunca, dábamos nuestra opinión eso sí, pero luego aceptábamos cualquier decisión que tomara la otra.
Ese fin de semana de principio de mayo. Habíamos decidido tener uno de nuestros fines de semana solo para las dos. Esa noche fuimos a una sala de fiestas que se había puesto de moda en Palma, Nos pusimos nuestras minifaldas y nuestros tacones de 12 centímetros, como yo solía decir “ divinas de la muerte “.
Nada mas entrar lo vi. Estaba poyado en la barra con una copa en la mano, no era un desconocido para mí, pues trabajaba en la misma empresa aunque en otro departamento. Hasta ese día ni siquiera me había fijado en él, pero en ese momento acaparo mi atención. Quizá fuera por él echo de coincidir en un lugar donde nunca me hubiera imaginado que pudiera encajar, y de echo no era su lugar, él sabía que yo iba a estar ahí, todo había sido una trampa, pero eso es algo que averigüe mucho mas tarde.
Continuara…………

domingo, 23 de mayo de 2010

Venganza 1ºparte

1º parte
Llevaba horas caminado, las piernas me pesaban como si corriera cemento por mis venas en lugar de sangre. La boca, seca y áspera como si hubiera comido arena, necesitaba beber algo ¿pero de donde podía sacar agua? Hacia horas que no se veía un alma.
Mis fuerzas empezaban a flaquear y ante mis ojos solo se desplegaba una carretera de cemento gris y seco ....como mi boca.
A cada lado del camino unos inmensos árboles, pero en sus ramas no había ni una sola hoja que pudiera darme sombra y calmar un poco ese fuego que abrasaba mi piel ¿dónde estaba…… que había pasado?
La carretera se estrechaba ante mis ojos, los árboles se juntaban irremediablemente a medida que se alejaban, formando un camino tenebroso y lúgubre, mas aun cuando el día empezaba a dar comienzo a la noche, los sonidos cambiaban y las sombras se iban apoderando del lugar poco a poco.
Cada paso era un infierno para mis piernas, y una tortura para mi espalda.... mi espalda, notaba como el sudor corría por mi piel, intente tocarla con la mano derecha, pero un dolor intenso en el hombro me hizo doblarme por la mitad, y caí de rodillas al suelo clavándome el afilado asfalto en ellas, --¡Dios que más me puede pasar!
Notaba él liquido caliente de la sangre bajando desde las rodillas hasta los pies, por lo menos esa pequeña sensación me hacia notar que estaba viva, --¡viva! ¿ Pero hasta cuando?
A lo lejos el sol iba cayendo y el final de la arboleda cada vez parecía más lejano, sus sombras hacían que pareciera más lúgubre aun.
Siempre había oído decir que cuando vas a morir ves a lo lejos una luz brillante que te atrae hacia ella, yo sentía que me moría pero no había tal luz, sino una profunda oscuridad que poco a poco me iba atrapando.

-¡ Ana levanta, sé fuerte, tú si puedes, venga un esfuerzo más ¡!! ......¿Ana, me llamo Ana?.... claro ese es mi nombre, ahora lo recordaba, intente ponerme de pie pero la oscuridad se apodero de mí y ya no vi nada mas, ya no-tenia dolor.
De repente empecé a escuchar voces, voces lejanas, que pronunciaban mi nombre.
-- Ana, despierta, Ana no te asustes estas en buenas manos -- ¿Despertar? Aun estaba todo oscuro, -- ¿Y el dolor? Ese dolor aun seguía ahí, pero ahora era menos intenso.
La oscuridad iba dando paso a la claridad, ¿quizá ahora si me iba a morir? Estaba viendo esa luz brillante de la que todo el mundo habla, pero esa luz iba acompañada de sombras, sombra que poco a poco tomaban forma
-¿ Ana estas bien?...... ¿Qué si estaba bien? Ese tío era gilipollas,
No me podía mover, quería decírselo pero las fuerzas no me dejaban y otra vez esa oscuridad, y la ausencia de dolor.
Según me contaron habían pasado tres semanas desde que me encontraron tirada en la carretera, ahora estaba en un hospital y poco a poco iba recobrando las fuerzas.
Aun no podía comer sola, y la mitad de mi cuerpo aun estaba vendado, pero me sentía bien, mas fuerte, y mi cabeza empezaba a recordar, sabia porque estaba ahí,..... ahora lo recordaba todo.... y mi cuerpo empezó a estremecerse.
Habían intentado matarme y sabia quien había sido. De repente la puerta se abrió, y ante ella apareció un hombre alto de pelo cano, no más de 50 años, su bata blanca le delataba..... y desde luego el nombre bordado en su bata ¡ Doctor García!.... .
Sus facciones eran dulces y agradables y sus enormes ojos color miel me miraban con ternura.
-¿Cómo estas Ana? ¿ Sabes lo que te ha pasado? Claro que lo sabia, recordaba perfectamente quien me había hecho eso y también había decidido que no se lo iba a contar a nadie, si me creían muerta quizá podría vengarme de ellos.
- Me encuentro mejor Doctor, gracias - ¿ Sabe usted que le ha pasado? Baje la mirada, no quería que se diera cuenta de que le mentía. El continuo hablando, creía que yo no sabia nada
--Hace unos días un grupo de jubilados que viajaban en un autocar la vieron tirada en medio de la carretera y la trajeron a este hospital, venia muy mal, tenia la espalda destrocada y la clavícula rota, eso no podía ser un accidente, Ana, alguien le ha hecho daño mucho daño, es como si hubieran querido matarla a golpes.
--¿ De verdad no recuerda nada? Sus grandes ojos me miraban con insistencia, impacientes por saber mas, pero no podía decirle nada eso era un asunto que solo yo podía solucionar, y estaba decidida a hacerlo
-No-doctor, no recuerdo nada, no sé que me ha pasado Levante la cabeza lentamente y le mire a los ojos, enseguida me di cuenta que no me creía, pero no dijo nada, se limito a tomarme la tensión y a comprobar el estado de las heridas de mi espalda
- va a quedarte unas feas cicatrices, comento el Doctor García
- ¿ Se notaran mucho doctor?
- Bueno creo que con un poco de cirugía estética se podrán disimular, pero eso es algo que de momento tendrá que esperar
Volvió a taparme las heridas, y me recomendó que no me moviera mucho, pues la operación del hombro todavía no había cicatrizado, y además debería empezar un tratamiento de recuperación para poder recuperar la movilidad en él.
Luego salió prometiéndome volver al día siguiente Agradecía esos momentos de soledad, necesitaba poner en orden mi cabeza, en ella bullían infinidad de ideas, datos, rencores y sobre todo recuerdos, que aparecían como fogonazos para que no me olvidara de por que estaba ahí.
Continuara..........




VERDAD O MENTIRA

Cuantas veces nos hemos sentado en un restaurante, en un banco del parque, o en una cafetería mientras tomamos un café, hemos mirado a nuestro alrededor y hemos visto escenas que sin querer nos hemos parado a mirar, quizá a ese anciano con un cigarrillo en una mano y en la otra una taza de café, mirando a través de la ventana con la mente perdida en sus recuerdos, o ese matrimonio comiéndose un bocadillo y una cerveza, sin mirarse sin dirigirse la palabra, en esos momentos sin querer nos hemos imaginado una historia de como podría ser su vida.
Un anciano, solo, en donde su único refugio es ese bar donde seguramente pasara toda la mañana hasta que llegue la hora de irse a su casa pues ahí es el único sitio donde aun puede encontrar un poco de calor humano, donde no notara el frío de la soledad que le espera en su casa
Ese matrimonio donde todo lo que tenían que decirse ya se han dicho, donde lo único que les queda es esa amargura de tener que soportarse el uno al otro.
Pero también esta esa pareja que unen sus manos para declararse su amor, mirándose a los ojos sin necesidad de hablar para saberlo
Lo mismo pasa con una foto, detrás de cada foto hay una historia, que puede ser verdad o que quizá no, ¿que hemos pensado antes o después de tomarla ? ¿ porque no inventar esa historia?
Nuestro subconsciente crea historia rápidas y fugaces alrededor de una situación ¿por qué no soñar a través de una foto? ¿ en que nos hace soñar esa imagen?
Vamos a crear un sueño con cada imagen, vamos a inventar una historia, o sencillamente recordemos la nuestra, por que quizá en esa imagen estén nuestros recuerdos

domingo, 16 de mayo de 2010

Deshojando la vida

Voy deshojando esa margarita y cada pétalo caído es una de las lágrimas que he derramado por ti, arranco otro pétalo y es una e tus promesas incumplidas, otro pétalo otra palabra de amor que se lleva el viento. Ahora solo queda una pero esa no lo voy a arrancar, porque esa es por mi, no va a caer ni una solo lágrima mas, cumpliré todas las promesas que me he echo y mis palabras no se las llevara el viento.



Cuantas veces nos hemos encontrado una margarita y lo primero que nos viene a la mente es deshojarla para saber si nos quieres, ¿porque dejar al destino lo que nosotros podemos hacer? nosotros somos nuestro propio oráculo, dentro de nosotros se haya el camino para conseguir nuestros propósitos, no hay que adivinarlos hay que saber verlos y seguirlos.

lunes, 19 de abril de 2010

EL VIEJO GITANO

El viejo gitano, recostado en su silla, su sombrero ajustado y un cigarrillo en la mano, ve pasar el tiempo con cautelosa espera.
Recuerdos fijados en su memoria de años y tradición, de penurias llevadas con alegría pues es hombre de raza, cabeza alta y orgullo en las venas


Me contaba este viejo gitano las penurias de su vida y que a ellas también les cantaba, pues esta vida es corta, y al hambre y la tristeza hay que recibirlas con coraje y alegría, pues así se ahuyentan a los malos espíritus

miércoles, 14 de abril de 2010

martes, 13 de abril de 2010


Alguna vez imagine que éramos simples títeres manejados por hilos invisibles. Que cuando nuestro mundo se agita es por que alguien mueve esa bola en donde todos estamos atrapados
Mirando hacia atrás veo que nuestro mundo se mueve por ciclos que de una manera u otra se repiten en la historia, como si un niño volviera a jugar al mismo juego una y otra vez, como la bola de navidad que agitamos constantemente

lunes, 12 de abril de 2010

En una ocasión escuche una frase, que ahora aquí sentado junto al mar cobra sentido en mi mente “Una historia de un amor es su lucha contra el tiempo” Ahora que nos estas junto a mi, ahora que ya no te tengo, ahora me doy cuenta de lo mucho que te echo de menos. Lo tenia todo tan seguro, que no luche por ese amor que me dabas que era el motor de mi vida, no supe valorar lo mucho que me ofrecías y no me di cuenta de lo poco que te daba a cambio.
Ahora solo me queda sentarme aquí, y mirar a lo lejos por el camino por el que te fuiste, y por el que nunca mas volverás

sábado, 10 de abril de 2010


Llevaba horas a los pies de su cama, sujetando su mano arrugada y seca, sin fuerzas, agotada por el paso de los años, el dolor y la tristeza se reflejaban en su piel, el tiempo había hecho mella y no había dejado un solo rincón de su cuerpo sin la marca de su desdicha,
Ahora mientras lo miraba, mi mente volvía al pasado, donde podía ver la historia de cada surco de su piel, recordaba como habían ido apareciendo, tatuando cada milímetro de su cuerpo .
Poco a poco sus fuerzas fueron cediendo y su dolor apagando, ahora podría descansar en paz, pero nadie estaría a su lado, ni siquiera en este ultimo viaje , sólo yo, LA MUERTE